Semana a semana, las Madres se han encontrado en el atrio de la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria para clamar por el regreso de sus seres queridos

¿QUÉ HACEMOS?

Hicimos un juramento: hasta que no llegue el último desaparecido, nosotras no nos vamos a quitar del atrio de la Iglesia de la Candelaria

Teresita Gaviria

VOCES DE MADRES

Marta

aiga sido el que aiga sido, yo le perdoné de todo corazón porque si tan inteligente hubiera sido no hubiera hecho ese daño.  No hay derecho de que una persona sienta tanto
dolor…dejar un hogar destruido.

Ana de Dios

…Y entonces cuando yo miraba esas montañas yo decía —En qué
montaña lo tienen por aquí encerrado—imaginé tantas cosas… y cuando venía con esas manos vacías  y no
traíamos nada, contuve mi llanto. Sólo decía- ¡Ay! ¿a dónde será que los dejaron?

Consuelo

Mi mamita sacaba las cartas y  las fotos de su hijo y se ponía a llorar. Y yo decía: “Eh, mamita, hace como 50 años que ese muchacho se le perdió y todavía lo llora”. Y ahora me tocó a mí.

LA VOZ DE NUESTRA LÍDER

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Un día, las madres se miraron a los ojos y se dieron cuenta de que su dolor se reflejaba en las otras. Sintieron que sus corazones se tocaban y podían hablar las mismas palabras. Entonces, salieron a la vía pública y al unísono gritaron a la ciudad la dureza de los despojos, el dolor de las ausencias y las incertidumbres y necesidad de saber sobre sus hijos e hijas, que sin ser combatientes habían desaparecido por la acción de la guerra.

 
Teresita Gaviria