¿Quienes somos?

Somos una organización integrada por madres, padres, esposas, hijxs y familiares de víctimas del secuestro, la desaparición forzada y otras violaciones de los derechos humanos. Insistimos en la paz y en la denuncia de estos hechos atroces reclamando el retorno de nuestros seres queridos, “vivos, libres y en paz”. Buscamos la sensibilización de la comunidad nacional e internacional, exigiendo la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de la no repetición.

Misión

Como Asociación Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria, buscamos la verdad detrás de los conflictos que deja el conflicto armado colombiano, trabajando por la preservación de los derechos humanos y construyendo una cultura de procesos de perdón y reconciliación.

Visión

Para el 2022, la Asociación Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria, será reconocida a nivel nacional e internacional como una organización comprometida y especializada en la búsqueda de la verdad del conflicto armado, el perdón y la reconciliación.

NUESTROS VALORES

Solidaridad

Responsabilidad

Lealtad

Integramos a las víctimas y proveemos acompañamiento en sus procesos de duelo personales y familiares en un ambiente de cooperación y empatía.

Asumimos el compromiso social de velar por el cumplimiento de los derechos de las víctimas del conflicto armado colombiano.

Comprometidos y fieles en la búsqueda de objetivos comunes de reparación y no repetición de hechos atroces.

Tolerancia

Diálogo

Pertenencia

Igualdad de derechos. Respetamos las diferencias para lograr una sana convivencia.

Creemos en el diálogo como herramienta de la no violencia; es la forma como actuamos en la Asociación.

Somos partícipes, en igualdad de condiciones de nuestra Asociación, generando compromiso y cohesión.

FRENTES DE TRANSFORMACIÓN

POLÍTICA DE GÉNERO

POLÍTICA DE EDUCACIÓN

La equidad de género es una de las prioridades políticas de la asociación, desde la cual se apoyan y difunden los derechos de las mujeres, se les ofrece acompañamiento para exigirlos y hacerlos valer, además que se promueve la construcción de relaciones equitativas que permitan la construcción de paz en Colombia. Lo hacemos a través de capacitaciones con miras al libre desarrollo, la participación como ciudadanas y la incidencia en el plano social, familiar y político.

La educación es un factor fundamental para el empoderamiento de las mujeres, teniendo en cuenta el difícil acceso a la educación de la mayoría de nuestras mujeres campesinas. 

2 mujeres obtuvieron título profesional, 10 estudios técnicos, 10 terminando la básica primaria y 40 completaron la secundaria

RESEÑA HISTÓRICA

En el año 1999, la guerra civil en Colombia continuaba su recrudecimiento. Según el Grupo de Memoria Histórica, entre 1996 y 2002, “el conflicto armado alcanzó su nivel más crítico como consecuencia del fortalecimiento militar de las guerrillas, la expansión nacional de los grupos paramilitares, la crisis del Estado, la crisis económica, la reconfiguración del narcotráfico y su reacomodamiento entro de las coordenadas del conflicto armado

Durante este período de recrudecimiento de la violencia, paradójicamente, también fue un momento de emergencia de movimientos sociales, entre ellos, Madres de la Candelaria, organización que se fundó en marzo de 1999, inspirada en las luchas iniciadas por Madres de la Plaza de Mayo en Argentina, en la década de los años setenta.

En sus inicios el movimiento fue conformado por un grupo de familiares, en su mayoría mujeres, amas de casa de origen campesino, provenientes de diferentes regiones de Antioquia y se comenzaron a reunir todos los miércoles en el atrio de la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, en el centro de Medellín, a gritar arengas, consignas con las fotos de sus hijos colgados en sus pechos para ser visibilizadas ante una sociedad indiferente. 

Desde entonces todos los viernes a medio día siguieron reuniéndose en los plantones hasta el día de hoy de manera continua. Posteriormente, en el marco de implementación de la Ley de Juisticia y Paz (2005) se expanden sus objetivos y comienzan a visitar las cárceles dónde se encuentran los desmovilizados de los grupos paramilitares en búsqueda de la verdad sobre sus seres queridos.

En el año 2006, la Asociación fue merecedora del Premio Nacional de Paz, consolidándose los vínculos con la institucionalidad.

“Cuando las Madres de la Candelaria empezaron a marchar, la desaparición aún no era un delito en Colombia. Sólo fue aprobada hasta el año 2000”